SEICV
dE LA SOCIEDAD
La historia de la Sociedad Valenciana de Enfermedades Infecciosas (SEICV) está marcada por la historia de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la pandemia del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), desde la vivencia y experiencia de Alicante y la Comunidad Valenciana.
Se comenzó a vivir intensamente esta pandemia en lo asistencial, en lo clínico, el estudio, la investigación, individual y colectiva. Comenzaron a finales de los ochenta, los primeros encuentros, las primeras charlas, las reuniones, el compartir casos, cosas, experiencias y pacientes. Fueron aventureros, aprendices, luego maestros, expertos, mentores mecenas y sembraron la pasión, el sentido clínico y humano, la rigurosidad, la coherencia y el compromiso con todo lo que rodeaba el VIH/SIDA. Fue el momento iniciático de los encuentros en Dénia, a mitad camino, en el Pegolí, donde Pepe Piera era el que mejor hervía la gamba roja en aquellos años de la cartelera Turia. Se pusieron los primeros cimientos de la Sociedad mirando al mar Mediterráneo, por los padres fundadores de la patria, de esta sociedad: a la cabeza Ángel Redondo de Valencia, con Pepe López Aldeguer y Vicente Navarro Ibáñez, acompañados por las batas blancas de Alicante: Ximo Portilla y Vicente Boix y otros tantos en Alicante, en aquellos ochenta, y donde los contactos que se fortalecían con compañeros de Castellón como Jordi Usó. Además, hematólogas e inmunólogas que también se sumaron a abrir camino, fueron fomentando la necesidad de dar cabida a un espíritu identitario que maduró en la construcción de una Sociedad, SEICV, en ocasiones con caminos hermanados incluso con provincias o comunidades limítrofes, que, en el caso de Alicante, tendieron puentes intensos con Murcia, como ejemplo, con Alfredo Cano, Carlos Galera o Caridad Redondo.
Marcó tanto, que se acuñó una frase a mitad de los ochenta, que decía algo así como “Un médico que atiende a pacientes con SIDA es aquel profesional que ha dado un paso adelante, atendiendo a pacientes infectados por el virus (en aquel momento HTLV-III / LAV), y que sabe que jamás podrá dejar de ver y atender a estos enfermos”. Como se decía entonces, debido al alto porcentaje de colectivo que era usuario de drogas por vía parenteral, nos “enganchó”.
Muchos se quedaron en el camino, en los primeros años, cuando aún no se disponía de tratamientos antirretrovirales, en los momentos más pioneros de principios de los ochenta, donde dedicarse a esta nueva pandemia y patología incluso estigmatizó a los médicos asistenciales por otros especialistas y profesionales, y desde luego los marcó a todos, de tal manera que muchos, siguen en la brecha, en la trinchera, en primera fila, como en antaño (viejos rockeros).
Y han pasado 40 años, muchos ICAACs, CROIS, post-CROIS, Glasgows, IAS, EACS, y como no, SEISIDAS, CO-RIS, GEAMs, y GESIDAs. Muchas/os lideraron estos grupos de estudio, estas reuniones, estas sociedades, construyendo este gran coliseo del VIH/Sida pero también han cimentado, apuntalado y luchado por el conjunto de las enfermedades infecciosas en la Comunidad Valenciana. Asignatura pendiente, está de disponer de una especialidad conforme, moderna, justificada y aglutinadora, reivindicación histórica aún por llegar, sueño por cumplir. En todo ello estuvo presente la SEICV con la visibilidad y la proyección hoy alcanzadas.
Parece que 40 años han pasado rápido, pero son mucho. Años construidos por la labor profesional de compañeros como José María Cuadrado, Félix Gutiérrez, Vicente Navarro López, Diego Torrús, Joan Gregori y Pablo Roig en Alicante, y más al norte Juan Flores, Manuel Arnal, Carlos Mínguez y Vicente Abril, que fueron uniéndose al grupo de la gran familia de la SEICV siendo parte de la junta directiva, según como consta en su historial. La historia de la enfermedad por el VIH ha cambiado gracias a los avances en su conocimiento y mejoras en el tratamiento, así como otras estrategias de control de la enfermedad como es la PrEP, hasta llegar a los objetivos 90/90/90 e incluso conseguir una menor estigmatización de los pacientes, pese a la aún carga de tabúes existentes y lastres variados. La figura de la mujer con la infección por VIH también ha sigo bien reconocida en toda su expresión, desde jóvenes a mayores, pudiendo procrear, o embarazadas o en la menopausia, así como equidad intergeneracional, intersexual y multicultural.
De igual modo, la sociedad ha ido evolucionando, conformando una estructura sólida con visibilidad y reconocimiento de compañeras profesionales, con su potencial, su capacidad, su ya dilatada experiencia y las aportaciones de valor incalculable con que han construido el mundo del VIH en la Comunidad Valenciana, y en la propia SEICV. Así es de reconocer la gran labor de personas de gran altura humana y grandes médicos como Esperanza Merino, Concha Amador, Concha Benito, Mar Masiá y Clara Escolano de Alicante, Patricia Martín de Denia, y Pepa Galindo, Magdalena Martínez, Carmen Ricart y Marta Montero de Valencia, y las ya nuevas generaciones como Rosa Oltra de Valencia y yo misma, Inma González Cuello de Alicante, entre tantas otras. El pasado y el futuro de la SEICV está construido y se está construyendo gracias a todas ellas.
También hay que mencionar la continuidad de la labor de los “viejos rockeros” con nuevos amantes del rock de una calidad humana y labor profesional admirable, así cabe mención a Sergio Reus, Pachi Jover, José Manuel Ramos y más al norte de la comunidad: Marco Fernández. Con todos ellos, la continuidad de esta digna sociedad tiene un futuro prometedor
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